martes, 24 de mayo de 2016

Las respuestas que la Biblia da al sufrimiento

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Isaías 53:3


¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
Lucas 24:26


La Biblia no habla del sufrimiento como de una realidad de la cual se podría debatir de forma abstracta, pues muestra situaciones concretas: el sufrimiento producido por los diferentes tipos de violencia que el hombre inflige al hombre, el sufrimiento que provoca la traición, la humillación, el desprecio, y también el que experimenta un cuerpo enfermo, herido, en agonía. El sufrimiento del alma que llama, gime y pregunta: ¿Dónde está Dios?, y que espera una respuesta divina.
El libro de Job describe de forma sobrecogedora la experiencia humana del sufrimiento. Por un lado Job, hombre justo, está agobiado por el sufrimiento. Por otro lado, sus amigos quieren explicarle por qué sufre, sospechando de faltas que él no cometió. Pero al final Dios interviene y les declara: “No habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job” (Job 42:8). Es una lección importante que nos cierra la boca en presencia de los que están pasando por grandes sufrimientos.
Pero el libro de Job va más lejos todavía, pues Dios emplea ese sufrimiento para enseñar a Job. Le muestra su grandeza como Creador, el interés que tiene por él y la finalidad de sus designios. Job comprende su pequeñez y, justo antes de que se acabe el libro, declara: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5).


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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